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2.-  Georg, You Believe in Time Travel, Right?

(Georg, Tú Crees en los Viajes en el Tiempo, ¿cierto?)

El Sr. Trümper y el Sr. Kaulitz llegan a la calle 5ta a la media tarde. El sol está aún muy alto en el cielo pero Tom no tiene un concepto de tiempo basado en el sol. Para decir la hora el siempre saca su teléfono y checa la pantalla.

Diablos, incluso el reloj que por casualidad tiene en su bolsillo, por alguna inexplicable razón, no trabaja. Es como si las manecillas del pequeño reloj sólo… se congelaran en el tiempo.

-¿Está es la calle 5ta?- Pregunta Tom en incredulidad mientras contempla los edificios, o la falta de ellos, en frente de él.

Bill afirma desagradablemente- Sí, tristemente. Ellos han estado discutiendo en que convertir esta calle. Realmente hay mucha controversia sobre que deben construir en los meses venideros-

-Fascinante, realmente- Tom contesta con sarcasmo, rodando los ojos. Ese Ingles tan propio apesta, quiere gritar. ¿Estás 100% seguro de que esta la 5ta calle?- Pregunta una vez más, sólo para estar seguro.

-Sí, Sr. Kaulitz, estoy seguro-

-¿Quieres dejar de llamarme así, carajo?- Tom grita, causando que los pocos transeúntes giren sus cabezas.

-Lo siento, ¿llamarlo qué, Sr. Kaulitz? -Pregunta Bill, tratando de ignorar las miradas que hay sobre ellos. Oh, Dios mío, ¿Qué no se da cuenta que ya está atrayendo suficientes miradas sobre él con ese atroz cabello suyo?

-¡ESO! Maldita sea, Suenas como un viejo maestro de principios de 1900— Oh…- Tom termina, realizando que no está del todo mal, entonces ellos están realmente en los principios de 1900- Sólo llámame Tom, por favor-

Bill sonríe poco entusiasmado- Oh, ¿por qué no dijo eso antes?-

Ton no responde, sólo continua mirando la calle vacía en frente de ellos, mirando fijamente pensando que si se concentraba lo suficiente, su casa aparecería mágicamente enfrente de él.

Pero no lo hace.

-Tom ¿está usted bien?- Bill pregunta cuando nota la mirada triste en el rostro del muchacho.

Tom sale de sus pensamientos y dirige su atención a Bill- Yo…  No creo que pueda ir a casa aún- Responde suavemente.

-Oh…- Replica Bill, no sabiendo por que el muchacho no puede volver a casa aún. Pero él hace caso omiso a la confusión y vuelve a su siempre carácter cortés. -¿Le gustaría quedarse en nuestra casa? Madre y padre están lejos visitando a la Tía abuela Edna- Dice en una voz alegre con una gran sonrisa.

Tom ve la sincera sonrisa de Bill y no puede rechazar la oferta. ¿Qué más podría hacer, de todas formas?  -Mientras no sea una carga-

-Oh, claro que no- Responde Bill, ya girando sobre sus talones para regresar a casa. Tom camina justo después de él, casi tropezando ya que sus pies no están acostumbrados a tan lindo calzado. –La compañía es siempre bienvenida en nuestra casa- Termina Bill contento mientras Tom va junto a él.

**

-¡Oh, James está en casa!- Bill dice emocionado mientras él y Tom atraviesan la puerta de entrada de la enorme casa de piedra después de regresar de su pequeña caminata alrededor del pueblo, una caminata que seguramente puso a Tom a pensar.

-¿Quién?- Tom pregunta suavemente, mirando alrededor y no viendo nada diferente.

Oh, espera, un pequeño par de zapatos está junto a la puerta.

-¡James!- Bill llama en la silenciosa casa, ignorando completamente la pregunta de Tom.

Tom sigue a Bill dentro de lo que parece ser una sala centenaria, o sala de estar, o como sea que le llamen. Es básicamente un cuarto con un sillón muy bonito y unas pocas sillas con brazos esparcidas alrededor, luciendo un poco… viejas, en términos de Tom.

En menos de un minuto, ruidosos paso se escuchan bajando las escaleras y un niño, no mayor de 8 años, entra corriendo en la habitación, patinando hasta detenerse justo enfrente de Bill.

Bill ríe entusiasmado al pequeño niño y sacude su cabeza con asombro, dándole al niño un ligero abrazo mientras acerca al pequeño a su cuerpo.

-James ¿Qué dicen Papá y Mamá sobre correr dentro de la casa?- pregunta Bill con voz dramática, apartando al muchachito y mirando directamente a ese rostro sonriente.

James deja salir una pequeña risa y responde –Oh, sí, sí, ellos no están aquí-

Bill pellizca al niño en la nariz ligeramente, riéndose.

James se suelta del agarre de Bill y mira hacia arriba mientras ve a Tom parado a un par de pies de distancia, moviéndose de un pie al otro mientras ve la escena incómodo, sintiéndose de mal tercio.

-¿Quién eres?- James pregunta enérgicamente, su voz infantil demasiado excitada mientras observa detenidamente al muchacho más grande frente a él.

-Uh, Soy Tom-

James mira hacia Bill, arqueando una ceja sospechosamente.

Bill se ríe ligeramente y camina hacia Tom –James, él es Tom, se quedará aquí… hasta que pueda ir a casa- Termina torpemente, honestamente no sabiendo la respuesta.

-¿Es usted uno de esos agentes de canvaceo de los que madre a estado hablando?- el pequeño pregunta mirando a Tom con grandes ojos.

-¡James!-

-¿Qué?-

-Él no es un agente de canvaceo- Bill presiona, mirando a Tom y repentinamente realizando que no está seguro de saber eso- -¿lo eres?- Pregunta receloso, mirando a Tom.

Tom ensancha sus ojos, tratando de recordar que es canvaceo, ciertamente no es una palabra que haya utilizado en su vida.

-¿Un qué?- Pregunta inocentemente.

-Un ag.. Oh, no importa, obviamente no lo es. Es demasiado joven de todos modos. Por cierto, Tom, ¿qué edad tiene?-

-17-

-¡wow, yo también!- Dice Bill, su voz cambiando repentinamente mientras brinca de alegría –Oh, y él es, James, mi hermano, tiene ocho- Bill continua, permaneciendo junto al niño y sonriendo.

-Puedo ver el parecido- Tom dice suavemente.

-Entonces, si no eres un agente de canvaceo, ¿qué hay con ese cabello?- Pregunta James, caminando cerca de Tom y mirando arriba al adolescente, alcanzando uno de las rastas.

Tom palmea la mano del niño lejos de su cabello y lo mira seriamente.

-No toques el cabello- Responde cortante- Y se llaman rastas. No sé porque ustedes actúan como si nunca hubieran visto algo como esto antes-

-Porque no lo hemos visto- James responde sencillamente- Aparte de esas aventuras que he leído un par de veces. Esos hombres forasteros siempre tiene el cabello tan loco como este-

Tom rueda sus ojos y responde con voz muy seria –No soy un hombre forastero- Niño loco, Piensa con una sonrisa.

-Entonces, Tom ¿Cuánto tiempo estará en el pueblo?- Bill pregunta caminando de la sala hacia la cocina, Tom y James siguiéndolo como pequeños perros siguiendo a su dueño, deseosos de una pequeña muestra de afecto.

-Yo… Yo no sé- Tom responde Sinceramente.
Y él no sabe.
Y el hecho de que no sabe cómo  regresar a casa lo está volviendo loco.

-Hmm, bueno, Es usted bienvenido aquí cuanto guste- Bill dice con una sonrisa.

**

El cielo está comenzando a volverse oscuro, los rayos del sol comienzan a desaparecer detrás del horizonte con el giro de la Tierra, y la noche llega.

Tom está mirando la ventana de la habitación de huéspedes, mirando la luna comenzar a aparecer en el oscuro cielo y abraza sus rodillas en su pecho, respirando el extraño olor de los pantalones, probablemente humedad, piensa mientras tira ligeramente de la tela que pica.

Esto es jodidamente loco es el único pensamiento que corre por su mente continuamente mientras mira a su alrededor, cada superficie y artículos comenzando a desesperarlo.

Él tiene que estar soñando, esto no puede ser más que un  terrible y jodido sueño. ¿Se quedó dormido mientras miraba Regresar al Futuro otra vez? Ya ha hecho eso antes, y solo digamos que tuvo unos muy interesantes sueños por consecuencia.

Pero no importa cuántas veces se pellizque la piel o se de golpes en la cara, y no importa cuán duro o incluso cuan fuerte lo haga, nada cambia.

La habitación sigue siendo la misma.

La misma cama de madera permanece detrás de él con su colchón fino y su rustico edredón.
La misma silla de madera abandonada en la esquina.

El mismo vestidor de madera oscura descansa contra la pared.

Y sus ropas del siglo XXI permanecen tendidas encima del edredón, detrás de él, casi mofándose.
Su playera holgada y su enorme pantalón…
Se miran tan fuera de lugar descansando ahí sobre el viejo edredón.

Sacude su cabeza mientras realiza  que el marco de la ventana en que el que está sentado  tiene 100 años, a pesar de que ahora no tiene más que un par de años de que fue construido.

Es tan loco.

-Jodido desastre- Murmura mientras se quita del marco de la ventana y toma unas cortas y apresuradas zancadas a la cama y alcanza sus ropas normales.

Se cambia de sus ropas de 1900 a su normal atuendo en un tiempo record.
Pasando una mano por su  camiseta y mirando abajo, sonríe relajado.
Nunca antes había estado tan feliz de volver a tener su propia ropa puesta.

Checando su celular y otras cosas en su bolsillo, abre la puerta de la habitación y asoma su cabeza dentro del oscuro espacio del vestíbulo.

Está vacío.

Sale de puntillas de la habitación,  baja al vestíbulo, baja los escalones, y derecho hacia la puerta de entrada.

Parado en medio del jardín donde estuvo hace casi 7 horas antes, da vueltas sobre si mismo.

Tiene que haber una manera de salir de aquí Se pregunta a si mismo tratando de recordar como termino aquí en primer lugar.

Y es cuando él lo ve.

Parada a unos metros de él, la sucia superficie casi brillando a la suave luz de la luna, la misma pipa negra.

Está seguro que tiene que ser algo para sacar agua, notando el pequeño canalón que no había notado antes.

Sin pensarlo dos veces, trota hasta la pipa y le mira por un momento.

La toca cerrando los ojos.

Los abre.

Nada ha cambiado.

-¡Demonios!- susurra audible, mirando alrededor la misma casa de piedra de 19000 ahí, junta a él.

Trata de nuevo, agarrándose fuerte de la manilla, cerrando los ojos, e incluso trata de golpear sus talones como si fuera Dorothy de Mago de Oz.

Y abre los ojos.

Y aún nada ha cambiado.

-¡Joder no, funciona maldita pieza de mierda!- Casi grita al inanimado objeto, golpeándolo con la punta de su zapato y agitando la manija con todas sus fuerzas.

Repentinamente, un gran torbellino de aire lo rodea, azotándose contra su cuerpo y agitando sus rastas con furia. Después de que el viento cesa, él levanta su cabeza y liberando a la negra pipa de su agarre, mira a su alrededor.

Largos y viejos robles, hierba muerta, la tabla de picnic unos metros allá, y, y…

¡FAROLAS!

-Cielo Santo ¡he vuelto!- Susurra al viento que aún está a su alrededor, clavando su mirada en el suelo mientras siente lágrimas escocerle sus ojos.

Mira sus ropas y las siente con sus manos, agarrándolas ligeramente para asegurarse de que son reales.

Seguro, lo son.

Algo vibra en su bolsillo y brinca ante la sensación, la vibración enviando pinchazos a través de su pierna.

Busca dentro de su gran bolsillo trasero, medio brazo desapareciendo en él, y saca su preciado celular.

-Oh, mi Dios, funciona- Dice con voz fascinada, asombrado de ver la pantalla brillándole.

Abre él celular y la imagen de su buzón centellea constantemente, señalando un mensaje.
O peor, 14 llamadas perdidas y 3 nuevos mensajes.

Suspira y cierra el teléfono, devolviendo a su bolsillo.
Demasiado para lidiar con ello en ese momento.
Ahora mismo, no quiere más que ir a casa.

Casa… Sonríe al pensamiento y se levanta, limpiándose el trasero y sale corriendo del parque, recorre unas cuantas calles y se detiene derrapando sobre la 5ta calle.

Se detiene en la esquina por un momento, sintiendo un increíble déjà vu mientras mira alrededor, recordando estar parado en el mismo punto solo unas horas antes, todavía todo luce tan… diferente.

Diferente como en 100 años Piensa con un resoplido, una sonrisa traviesas pasmada en su rostro mientras corre por la calle y sube los escalones del frente de su casa.

Se detiene con una mano en el picaporte, toma un respiro antes de abrir la puerta y entrar en la casa.

Suspira aliviado al notar que todo es como debería de ser, todo en el lugar donde estaba temprano en la mañana.

Las mismas pinturas en la pared, la mesa del café, el sillón, la televisión, el reloj digital… Todo lo que esperaría ver en una casa del siglo XXI.

-¿Tom?-

Tom levanta la mirada de su estado evocador de la televisión para encontrar el preocupado rostro de su madre parada al final de las escaleras es su bata rosa, su cabello hecho un desastre.

-¿Dónde… Dónde demonios habías estado?- La mujer más grande pregunta, limpiando sus cansados ojos mientras camina dentro de la sala hacia su hijo.

-Uh… Sólo afuera, ya sabes, nada nuevo- Dice despreocupadamente encogiéndose de hombros como lo haría cualquier noche.

-¿A esta hora de la noche?- Pregunta su madre, mirando el reloj.

Tomo sigue la mirada de su mamá y se le cae la quijada al ver la hora.
5:19 AM

-Nos diste un tremendo susto, amor- Dice ella, envolviéndolo en un apretado abrazo, sacándole el aire.

Tom la abraza por un momento, pero se separa rápidamente.

-Yo… lo siento. Debo de haber perdido la noción del tiempo- Responde suavemente, mirando el suelo.

¿Cómo pasó? Eran como las 10 de la noche cuando deje la casa de Bill se pregunta a si mismo Espera, ¿Qué demonios estoy diciendo? Eso solo fue algún sueño… extraño.

-Debo de haberme quedado dormido en el parque o algo así- Murmura calladamente, no esperando que su madre lo oiga.

-¿En el parque?-

-¿huh? Oh… si, supongo. Es el… último lugar que recuerdo haber estado- Dice sin hacer ruido.

Su madre suspira y sacude su cabeza con asombro –Bien, Georg estuvo llamando como 20 veces. Dijo algo acerca de ¿ustedes dos yendo a un club o algo así? Sabes que no me gusta escuchar acerca de esas cosas. Es demasiado salvaje para mi bebe-

Tom rola sus ojos y se ríe ligeramente –Ma’, tengo 17, creo que puedo manejar un club, un club para menores de edad, especialmente.

Mirando la mirada preocupada de su madre, Tom no pudo evitar pensar: Ella probablemente querría algún apropiado e inteligente hijo como Bill.

Se rasca la frente ante el pensamiento.
Fue sólo un sueño, ¡un enorme, desastroso y jodido sueño!
O al menos, eso es lo que se dice así mismo.

-¿Sabes qué, mamá?- Dice después de un minuto o algo así –Estoy realmente cansado, así que pienso que debería irme a la cama-

-De acuerdo, corazón- Su madre responde suavemente, sosteniéndose sobre las puntas de sus pies para darle un beso a su hijo en la mejilla –Duerme bien-

-Lo haré- Dice mientras sube las escaleras. Espero,  Agrega en silencio, esperando que cuando se despierte, olvide lo que demonios fuese que sucedió temprano ese día, tanto si fue un sueño o no.

**

-¡Compañero, despiértate!-

-Lárgate a la jodida- Tom murmura, poniendo la sábana sobre su cabeza cuando un rayo de sol ataca sus pupilas inmediatamente cuando levanta los parpados.

-Ni lo pienses, amigo, tú te deshiciste totalmente de mi la noche pasada por ir a saber tú dónde. ¡Me la debes! Dijiste que estabas muy puesto para ir a ese club, y ahora tenemos que esperar por las chicas hot-

Tom deja salir un gruñido mientras siente a su amigo sacudiéndolo, intentando despertarlo de su sueño.

Fastidiado hasta el infierno, saca su mano debajo de las sábanas y le da un puñetazo a su amigo, casualmente.

Las sacudidas se detienen inmediatamente.

-Oye, Tom, eso duele hombre. Pasa de la una y tu madre me dijo que te despertara de todas maneras. ¿Tienes resaca?- Georg pregunta suavemente, mirando fijamente la línea del cuerpo debajo de las sábanas.

Despacio, el sarape y las sábanas son levantadas y el rostro de Tom emerge.

-Desearía- Logra de algún modo graznar.

-¿Desearías tener una resaca? ¿Cómo jodidos está eso?-

-Oh, no tan jodido- Dice Tom riéndose, impulsándose arriba para poder sentarse y descansar contra la cabecera de la cama.

-¿Qué quieres decir?- Georg pregunta, notando que Tom se queda perdido en algo - ¿Qué está pasando, estás enfermo o algo?-

Tom se ríe entre dientes y sacude su cabeza de lado a lado, entrecerrando los ojos hacia su amigo.

-Pienso que debo estar loco, ¿pero enfermo? No, sólo un poquito loco- Tom dice humorísticamente, sosteniendo su dedo índice y pulgar para ilustrar “un poquito”.

Georg ría inseguro aún mirando a su amigo.

-¿Estás seguro que no estás ebrio?- Pregunta, sólo asegurándose.

-Oh, sí. Estoy seguro de que no estoy borracho. Lo juro. No he tocado alcohol en toda la semana- Dice ligeramente orgulloso de si mismo.

-¿elevado?-

-Nop, no drogas aún.  No estoy bajo la influencia o intoxicado o cualquier cosa de esas- Tom responde con voz cantarina.

-Amigo ¿estás… bien?-

-Sí, sí, bien. Per-fec-ta-men-te bien- Tom dice, riéndose mientras deja caer su cabeza hacia atrás y contempla el techo. –Sólo perdiendo lentamente mi razón-

-Tom, ¿qué… qué está sucediendo, hombre?- Georg pregunta inseguro, comenzando a preocuparse ligeramente por su amigo.

Tom gira su cabeza hacia un lado y contempla a Georg detrás de sus pesados párpados. Sus labios se curvan en una ligera sonrisa mientras mira a su amigo.

-Georg, ¿crees en los viajes en el tiempo, cierto?- Tom pregunta claramente, preparándose para decirle a su amigo una historia del infierno.

*-*

Notas finales:
La autora agradece mucho los favoritos y reviews, está muy contenta y dice que sigan leyendo XDD

(N/T) Yo tambn les digo, la historia cada vez se pone más buena^^.

Agente de Canvaceo: Vendedor de puerta en puerta. Es un término que comunmente se usa en MKT. La palabra en inglés es Peddler que significa "traficante de drogas", pero la autora no uso ese significado si no el del verbo en si y que es más común. Es una palabra del inglés "anticuado" por decirle de algún modo, de tal manera que es difícil que Tom la reconozca. Utilicé Canvaceo al ser una palabra que raramente se escucha en una conversación diaria.
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Noticias
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Guiones nick
Os pedimos que no utilicéis los guiones a la hora de poneros un nick, ya que está dando problemas cuando se ingresa en la cuenta y hay que cambiar el seudónimo eliminándolo.



Gracias por vuestra ayuda

--Administrador en 06/06/13 - 11:37 am 53 Comentarios
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Esta es la web donde podéis encontrar el booktrailer y también los links donde se puede adquirir “Sangre y acero”

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Fuego y Acero en Third Kind


--Administrador en 31/01/13 - 07:54 pm 134 Comentarios