Verdad 1:
Aquello que no sé.
A Draco le ardieron los ojos al abrirlos, intuyó que era tarde. ¿Tarde para qué? No podía recordar que día era ni algún compromiso importante, por lo que se removió en la mullida cama en busca del sueño perdido, pero al no encontrarlo abrió nuevamente los ojos y con su entrecerrada mirada somnolienta, inspeccionó el cuarto.
Malfoy Manor.
El rubio se sentó en la cama rápidamente, pese al ardor, abrió desmesuradamente los ojos y poso su mirada por cada rincón del dormitorio. Estaba en Malfoy Manor, estaba en la habitación de su madre, en su hogar, su respiración se volvió agitada. Ya se había preparado mentalmente para nunca volver a pisar aquel lugar, de hecho se suponía que tenía prohibido siquiera acercarse a la casa.
- ¿Cómo...? -Preguntó al aire que de antemano no le respondería.
Draco recordaba la dulce voz de su madre, diciéndole con tono pausado y resignado que se despidiera del lugar que hasta sus 17 años había sido su hogar, recordándole, que juntara y sacara toda su fuerza y esperanza, porque tal vez la necesitarían más que nunca. Draco se relajó y se apoyó en la cabecera de la cama, preguntándose si acaso se había aparecido allí en una noche de ebriedad, pero era poco probable, pues no sentía molestias de resaca e inclusive las protecciones de la casa aún eran fuertemente sentidas. Por otro lado, la casa estaba limpia, decorada y con un cálido ambiente, como cuando su madre preparaba la casa para una fiesta importante.
-Es un sueño-Aseguró de pronto el rubio para nadie en particular. -Un sueño verídicamente cruel-Se acercó a la orilla de la cama, encontró allí unas pantuflas, eso y sus pijamas obviaban el hecho de que no había ido allí por accidente. Había crecido, se dio cuenta casi al momento que toco el suelo, su masa muscular también era mayor, pero no era mucho, sólo lo suficiente para llenar el porte de un Malfoy. -Malfoy... ¿qué significa serlo estos días? -Se dijo en silencio mientras se levantaba, sintiendo que tal vez estaría dentro de una de esas ilusiones de Sortilegios Weasley, se sorprendía al aceptar que su mayor ilusión era ser un viejo de tal vez unos 30 años en Malfoy Manor, pero también se preguntaba si aquellas comadrejas vendían la misma ilusión a toda su infantil clientela. Claro, había explicaciones más convincentes y factibles -Poción envejecedora y una borrachera-, pero a Draco le gustaba culpar de todos sus males a los Weasley, bueno, a toda la gente que no era de su agrado.
Una marcha fúnebre sonó.
Draco tragó, pensando que tal vez estaba encerrado en su propio funeral, uno vacío, donde toda la comunidad mágica escupiría en su féretro y conocidos mancillaría su ser con las más crueles palabras, sus pies, que ya estaban acercándose a la gran puerta, retrocedieron y se convirtieron en plomo. Pensaba no moverse de allí en los 30 minutos restantes de la ilusión -Si es que había alguna-, se quedaría parado, con los ojos bien cerrados y los labios fruncidos. Pero la puerta interrumpió, comenzó a sonar con insistencia, corrección, una persona comenzó a golpearla con insistencia. Aquello hizo temblar a Draco, le despertó un terror inmenso.
- ¿Papá? -Se escuchó, pero Draco no respondió. Malfoy Manor ahora estaba habitada y él, el estúpido Draco Malfoy había irrumpido en ella, suplantando la habitación del padre de aquel chico. La puerta volvió a sonar y el llamado del dichoso padre tras esta. Draco tragó, no era un Gryffindor que afrontaba las consecuencias de sus actos con temple, valentía y caballerosidad, pero lo mejor sería sacarle lo mejor a la situación, como las astuta serpiente que era. Abrió la puerta antes de que el llamado fuera repetido.
Allí estaba Draco Malfoy.
Era él mismo, pero a la vez no. Draco miró absorto al muchacho, que no aparentaba más de doce años por seguro. Espero que la treta acabase y la ilusión se desvaneciera, tal vez una mirada confusa de parte del chico al no reconocerlo como su progenitor, pero no, este lo miró con firmeza, mostrando a una persona demasiado madura y centrada para su edad -dejando en claro que no era Draco-.
-Papá, ¿puedo ir a la casa de Alan algunos días del verano? - Comenzó el muchacho.
-Yo...-No entendía que pasaba o quién era el chico ni porque ahora era alto, viejo...padre. De nuevo le ardieron los ojos, lagrimas amenazaban con emanar y él no sabía porque. El chico, de cabello rubio platinado, muy corto, ojos más grandes y más niquelados que los suyos mismos, rompió el contacto visual sorpresivamente.
-Perdona la música de hace un rato, estaba frente al piano y nada más que Varonis me vino a la mente-Se excusó-Te esperaré para que almorcemos juntos, te tome por sorpresa-Dicho aquello, dio media vuelta y salió de la habitación.
Y Draco supo que aquello no era una ilusión, pero no había tiempo de impresionarse o asustarse sin razón aparente, por lo que se duchó y vistió con paciencia. No prestó atención a que casi toda la ropa era muggle, tan sólo se distrajo encontrando fascinantes los cambios en el mismo y su alrededor. Se ató el largo cabello en una coleta alta y bajó con unos jeans azul rey, camisa blanca de manga larga y unas sandalias de vestir.
-Papá-Draco sintió escalofríos, pues lo más probable era que el muchacho estaba en lo cierto, era su padre. -Mira, ayer yo no quise... pues, hacerte decir cosas que...-Draco lo interrumpió con un sonoro carraspeo de garganta.
-No importa-Dijo Draco por inercia, sorprendiéndose así mismo y al parecer también al muchacho.
- ¿Perdón? -El muchacho miró a Draco con extrañeza.
-No importa, puedes ir con tu amigo en Verano-El pequeño sonrió abiertamente.
Malfoy -ahora padre- repasaba lo sucedido, mientras el pequeño Scorpius preparaba su baúl. Quería encontrar en su mente el último recuerdo que tuviera, tratando de encontrar el porqué de este abrupto salto en el tiempo.
-Papá, ya estoy listo-Draco trató de lucir como su padre, indiferente y distante al llevarlo a la estación.
Pero el chico estuvo más ido aún.
Lunes 11 de Enero de 2016.
-Hace poco fue el aniversario luctuoso de tu hermano-Susurró el moreno sin previo aviso. Sobresaltando a Scorpius, que aún no creía que Alan estuviera hablándole como si nada, incluso esperaba que pronto le dijera que la lechuza con la petición de pasar tiempo en su casa había sido una broma.
Aquel día ambos Slytherin comenzaban un nuevo trimestre de su tercer año. La madre de Alan no había podido acompañarlo a la estación y había estado callado desde que coincidieron en el vagón, por lo que el rubio se sorprendió más por lo improviso del comentario, que por este en sí. Scorpius lo miró unos segundos antes de hacer un leve asentimiento.
-Sí, ¿Por qué lo dices? -Pregunto con cierto miedo en su voz.
-Por nada, pero es el mismo día que el de mi padre, por eso me vino a la mente-Respondió secamente mientras mantenía su mirada en el paisaje, que comenzaba a oscurecerse. - ¿Lo extrañas? -Preguntó aún sin verlo al rostro.
- Claro que lo extraño, pero está muerto, no puedo hacer nada con lloriqueos, ¿verdad? -Dijo con la habitual simpleza, logrando sacar una sonrisa de Alan.
-Verdad... ¿Palabras de tu padre? -Scorpius negó, ya más tranquilo.
- Él prefiere los lloriqueos-Por un momento ambos se quedaron en silencio, Malfoy estaba algo inquieto, tratando de indagar algo en su mente que alejara el tema "Potter" de la conversación, tal vez la extrañeza de su padre aquella mañana y esa perturbadora carta... Pero Scorpius no creyó aquello conveniente, también quiso preguntar por "ella", pero no quería arruinar el momento, aunque la curiosidad le estaba matando. - ¿Y Finnigan? Pensé que estarías con ella ahora-El moreno suspiro.
- No es como si ella rigiera mi vida, sólo le mande una en Navidad, me mando muchas e iba a responderle la de año nuevo, pero...bueno, no estuve de ánimo. -Scorpius sonrió para sus adentros. - ¿Y Potter? -Scorpius miró con sorpresa a Alan, pero este volvía a concentrarse en el paisaje oscuro de los alrededores de Escocia.
-...qué... ¿Qué hay con él? -La voz de Scorpius temblaba.
-Nada, sólo que parece que él y sus primos no han venido a molestar, me preguntaba si habías hecho las paces con ellos, tal vez confesarte...-El rubio frunció el ceño.
-Yo no tengo que hacer las paces con ellos, los odio, de hecho, tú también deberías hacerlo-Dijo ignorando lo último. El moreno se encogió en hombros.
-Tienen razón, soy un <>-El rubio negó e hizo un puchero.
-Si el padre de Potter lo oyera...-Masculló con la cabeza gacha. Mas el moreno bufó entretenido.
-Si el padre de Potter se ocupara de él, no tendríamos problemas-Sacó un regaliz de su túnica-Es tan sólo un padre irresponsable.
-Bueno, el es híper súper ultra poderoso, por lo tanto siempre está muy ocupado y seguro que...
-Oh, es verdad, olvidaba que estaba hablando con su fanático número uno. ¿Qué te parece tan increíble de ese tipo? -El rubio le dio una severa mirada.
-Dah, ¿Salvó nuestro mundo más de cinco veces? En serio Smith, yo que pensaba que eras el mejor en historia de la magia. -Alan carraspeo.
-Por supuesto que lo soy, es por eso que no siento que las "hazañas" del padre de Potter hayan sido así de trascendentales, alguien iba a derrotar a Voldemort tarde o temprano...-El rubio soltó una leve risa-¿Qué es tan gracioso?
-Nada, es sólo que es mejor que nadie más que yo te oiga decir eso-El moreno se encogió en hombros-Sí, sé que te importan un rábano los demás, pero vamos compañero, trata de ser un tanto más elocuente con el héroe. ¡El salvador de mundo mágico!
-Ahora entiendo porque Potter es un engreído insufrible y arrogante. Todo el mundo le repite sin parar lo genial que es, y tu lo odias porque tienes a su padre en una nube que él ni siquiera alcanza a rozar. ¿Porqué no aceptas que estas enamorado de él? -El rubio lo miró con sorpresa. -No me pongas esa cara, sabes bien que tu odio hacia él roza en la obsesión.
- ¡Basta! -Gritó con enfado Scorpius, levantándose en plan de irse del compartimiento, la cara de Alan no expresaba emoción alguna, como la de un digno actor. -Sé que no me dijiste que dejaríamos el tema de lado, pero al menos sería amable que lo intentaras-Y cerró la puerta. "Demonios" Pensó "Si tan sólo no hubiera estado allí en ese momento que...no, si tan sólo Potter no fuera un dolor de culo todo estaría bien" Caminó hacia dónde seguro se encontraría Frank con esa frase que había leído en mente "Potter es un dolor de culo".
Viernes 27 de Noviembre de 2015.
Definitivamente iba llegar tarde a Transformaciones, pensó el muchacho mientras sentía escapar su último aliento, pero ese pensamiento se desvaneció ante el sonido de una voz muy conocida y otra que no tanto.
- ¿O qué Malfoy? ¿Me vas a matar como tu padre mató a mi madre? -Y el chico paró en seco, la clase de Transformaciones ya no pareció tan importante, pues se había encontrado con una escena extraña, pero nada agradable. Su amigo Scorpius estaba tirado en una esquina del pasillo, mientras Potter lo tenía amenazado con su varita. Obviamente la varita ya había atacado a su víctima, pues el rubio parecía haber caído por sorpresa, tenía el cabello despeinado y la túnica maltrecha -muy raro en el estricto joven Malfoy-, eso sin contar que la varita de su amigo estaba cerca de sus pies.
-No te atrevas a decir eso... -Amenazó Scorpius en un siseo.
-Tu padre tal vez haya engañado al mío, pero a mí nadie me burla, Malfoy-Escupió con despreció el apellido del rubio.
- ¡Deja de ser tan mimado! Tu padre quiere ser feliz-El gesto del más alto se descompuso.
Se acerco amenazadoramente a Scorpius-Tú no tienes idea de cómo era antes, no tienes idea-Clavo la varita en el cuello del menor, este tan solo miraba a otra esquina.
- ¡Pues aprende a aceptarlo! -Susurro Scorpius a lo que James gruño, separó un poco la varita del níveo cuello, preparándose para atacar.
- ¡Stupefy!
- ¡Protego!-El ataque del joven Potter fue repelido, él y su varita fueron expelidos a metros de la escena. Antes de que el pelirrojo entendiera lo sucedido, Alan ya estaba apuntándolo con su varita. -Sucia cucaracha, desecho de caracol, ¿¡Cómo te atreves a atacar a un estudiante menor?! -El aludido apenas comprendía, respiraba con dificultad bajo la mirada furiosa del muchacho de tercero. - ¡No tienes idea de que acarrea el atacar a otros de esa manera! Tan vil... -Alan aventó su propia varita y le dio un puñetazo a justo en la cara.
- ¡Alan! -Scorpius corrió al lado del moreno y lo abrazo por la cintura. El chico temblaba bajo los brazos de su compañero Slytherin, el pelirrojo tocaba su mejilla con incredulidad, nunca nadie se había atrevido a atacarlo, no al hijo de Harry Potter.
-Maldito Sangre Sucia-Dijo, se dio media vuelta, alcanzo su varita y se fue echando maldiciones por debajo.
La respiración de Alan seguía incontrolable, Scorpius lo apretaba con fuerza, quería calmar su corazón, su razón, quería que Al fuera el de siempre, quería que le diera una sonrisa tranquilizadora, quería...quería, ¿Qué demonios quería? De pronto el moreno volteo, aún con su corazón bombeando y el rostro mal encarado.
-Al... -Susurró Scorpius, pero una bofetada lo hizo callar, el rubio estaba de vuelta en el suelo, frotándose la mejilla con escepticismo. - ¿Al...?
-Ibas a dejar que te atacara... -Dijo el más alto como una afirmación que ni el mismo creía, mientras se acercaba al rubio, quien retrocedía asustado. Alan arqueo una ceja ante el reflejo protector del chico. - ¿Huyes de mí? -Murmuro divertido e incrédulo, tomo su varita -Olvidada en un rincón del solitario pasillo hasta ese momento-, la levanto y apunto al rubio- ¿Puedes recibir los ataques de Potter, y huyes de mí? -El rubio seguía retrocediendo ante la mirada de... ¿Insania? de su... ¿amigo?- ¿Por qué? -Pregunto apuntándolo con su varita, el pulso de ambos estaba incontrolable, pero la respuesta de Scorpius no llegó, por lo que Alan prosiguió- ¿Por qué estabas tan dispuesto a recibir los ataques de Potter? -Los labios de Malfoy temblaron, no le podía decir aquello a su amigo. Alan ya no parecía igual de intimidante, ahora sus ojos se llenaban de lágrimas, su mano temblaba. Aquello solo lograba asustar a Malfoy, si es que podía estar más aterrado de lo que ya estaba.
-Al... -Dijo Scorpius sin saber cómo continuar, no sabía qué era lo que Alan quería escuchar y él no estaba dispuesto a decir la verdad.
- ¿Tanto lo amas? -Pregunto con desdén. Aquella pregunta hizo temblar a Scorpius, ¿Qué decir ahora?
-Al...yo-Pero el moreno ya había seguido su camino, ignorando por completo los ruegos del rubio-¡¡¡Alan!!! -Pero estaba solo.
El chico Malfoy seguía mirando con incredulidad el lugar donde Alan había desaparecido apenas segundos atrás. Scorpius nunca había confiado en nadie, su padre ya le había repetido muchas veces que la única persona en la que podemos confiar es uno mismo, que uno nunca se decepciona. Pero ahora sabía que su padre se había equivocado en eso, como en otras tantas cosas, pues se había decepcionado innumerables veces él mismo, había tratado con tanta desesperación no ser lastimado, que termino clavándose una daga en el corazón, una y otra, y otra vez. Y ahora, la única persona en la que había confiado, que nunca lo había decepcionado ni traicionado, le había agradecido clavándole su misma daga, sin que se lo mereciera.
Era obvio que Scorpius Hyperion Malfoy no estaba preparado para ser amigo de alguien tan bueno como Alan Scott Smith.
Y lloró, Scorpius se tiro al piso y sollozó como nunca antes se lo había permitido, sentía un profundo dolor, le dolía...le dolía...
Mientras tanto, Alan caminaba sin rumbo alguno, hasta que se sintió tan cansado que se sentó en un pasillo solitario. Transformaciones había sido la última clase del día y ya después se reportaría enfermo.
-Oye, Smith, ¿estás bien? -El muchacho no necesitaba voltear a ver quien le hablaba, ese extraño acento delataba a la chica.
-Finnigan, ¿Qué es ahora? -El chico en definitiva no quería hablar con nadie, Alice bufó con indignación fingida.
-Definitivamente recordarte cuan cabeza dura eres no estaba dentro de mis planes-El moreno sonrió de lado mientras miraba como la chica se sentaba junto a él.
- ¿Y qué? ¿Pelea de amantes? -Señalo el corte en la pierna del chico, este no lo había notado, seguramente había sido Potter, cuando lo llamó <>. Sonrió mientras tomaba una gota de sangre que escurría por su pantorrilla, ¿en verdad su sangre estaría contaminada?
-Sí...exactamente-Susurró sin en verdad pensarlo-Oye, Finnigan-La chica lo miró, interrogante.
- ¿Qué, ya me estás corriendo? -El chico le sonrió extensamente. Alice se sonrojo, para sorpresa de Smith, pues nunca antes había notado lo bonita que era, tal vez era porque cuando la conoció apenas tenía once años y no la había visto como la mujer que siempre ha sido.
-No-Susurró recordando la pregunta de la chica del extraño acento -Ella decía que era influencia de su padre, que tenía cierto acento Irlandés-. -Solo pensaba que nunca había antes notado que eres...bonita-Soltó sin razón alguna, "Ella es bonita, genial, ya estoy en la edad" Pensó el muchacho mientras recogía un mechón de cabello arenoso en la oreja de la chica.
-Ah, sí... tú eres... muy guapo-Respondió tontamente la chica, sí, ella era una chica, y Alan era un chico.
-De hecho-Alice se sobresaltó ante el tono sugerente de su compañero-Me preguntaba si tu...tenías novio-Ambos se miraron y Alice negó- ¿Te gustaría salir conmigo? -La chica abrió la boca, balbuceando, al moreno le pareció molesto, así que la silencio con beso. Y así... El chico tuvo su primer beso, ella le correspondió tontamente, mostrando la inexperiencia de ambos.
Alan siempre pensó que su primer beso sería especial, con una chica hermosa, inteligente, un beso tan especial y perfecto que perdería la cabeza en este. Pero el moreno tenía los pies sobre la tierra y miraba los parpados de la chica, preguntándose si el primer beso estaba sobre valuado.
Sábado 28 de Noviembre de 2015.
La mesa Slytherin parecía muy silenciosa.
-Malfoy-El rubio parecía desenfocado del exterior, revolvía su comida con mirada ausente. - ¡Malfoy! -Insistió Rockwell.
- ¿Eh? -Scorpius alzó la mirada para encontrarse con la de su compañero.
-Te preguntaba, sobre Smith-El rubio se tensó. Scorpius estaba al tanto de que Alan jamás llegaba tarde al Gran Comedor y probablemente ya todos se habían dado cuenta.
- ¿Qué hay con él? -Preguntaba con falsa calma.
El chico suspiro-No me oías, ¿cierto? Te decía que si te parecía bien su comportamiento-El rubio lo miro confundido. - ¿Qué no lo viste? estaba frente a lago, viendo al calamar gigante con una Gryffindor -Scorpius miro el resto de la mesa Slytherin -Que parecía vacía aquel sábado por la mañana-. -No, no está aquí, ya deben de ir para la estación de Hogsmeade. -A Scorpius no le sorprendió aquello, cuando él y Alan se peleaban, el moreno siempre iba corriendo con la Weasley.
- ¿Y eso qué? Al está con Weasley todo el tiempo-Dijo con un deje de veneno.
-Sólo que esta vez no estaba con Weasley, si no con esa ruidosa que me hechizo la semana pasada-Scorpius miró a Rockwell con extrañeza.
- ¿Finnigan, Alice Finnigan?
Scorpius posó su mirada en la mesa Gryffindor, donde miles y miles de cabezas rojas cuchicheaban, "Asco" Murmuró el rubio, pues eran los Weasley quienes nunca dejaban pasar una oportunidad de molestarlo. En especial Fred y Roxanne, los peores de todos. Sacudió su cabeza con ira, ya no pensaría en eso, tenía que buscar la manera de que Alan entendiera que todo aquello no era más que una de las típicas peleas con el estúpido de Potter.
Fue hasta que Scorpius llegó al andén junto con Frank que vio a Alan. -Hey-Le susurró el chico castaño- ¿Has tenido una pelea con Alan? -Scorpius suspiro y asintió.
-Creo que iré a hablar con él, nos vemos-Longbottom asintió y fue con los Hufflepuff de su año. - ¡Al! -Llamó, pero el chico no volteo-Alan. -Dijo más cerca del otro.
-Ahora no, Malfoy, ahora no...-El aludido bajo la mirada al escuchar su apellido con tono tan resentido, un tono que jamás imagino que el chico usaría con él, miro al suelo con impotencia, pues admitía a sus adentros que había metido la pata hasta el fondo.
"Pero con un demonio, siempre le doy la última palabra, nunca lo contradigo, lo dejo ir cuando me dice que -no es el momento-, ¿es que acaso me considero tan poca cosa?, ¿Acaso él piensa que soy tan poca cosa?" El rubio apretó los puños y los pego a sus costados, como contendiendo un grito que lo traspasaba "No, tan solo estoy alterado, es mi culpa y si él quiere irse... está bien", otra vez se escaparía, como siempre, y el estaba de acuerdo con ello. Sí.
Pero hoy, era un día distinto.
- ¡Espera!-El de ojos verdes se detuvo en seco y de inmediato fue acorralado en un pilar, viro la mirada una esquina cuando el rubio se puso frente a él.
-Ya te dije que... me dejes solo-Susurró no muy convencido. Los ojos grises del rubio brillaron, tratando de contener las lágrimas, su corazón quería romperse en ese momento, no podía ser cierto que su amistad se acabara allí. Sí, eran amigos, los mejores amigos y no quería que eso terminara.
-A mi no me gusta Potter, en serio-Se apresuró a decir el rubio. El otro lo miro con escepticismo.
- ¿Por qué intuyes que eso me quita sueño? No me importa si te gustan los hombres o no, no soy tan patético como para juzgarte-Insistió
-Pero a mí sí me importa, porque es mentira, no soy un marica-El rubio dio media vuelta, ya no podía contener las lagrimas, Alan creía que él estaba enamorado de Potter, una ridiculez tan grande y estúpida.
-Scorp...es sólo que no quiero que nadie te lastime-Musitó antes de irse.
Aquella había sido la última vez que Scorpius entabló una conversación con Alan antes de las vacaciones de Navidad.
Lunes 11 de Enero de 2016.
Malfoy Manor.
Draco Malfoy miraba una fotografía familiar con ausencia, tenía dos hijos, una esposa y al parecer gran fortuna debido a un arduo trabajo. Pero no estaba feliz, se sentía como si hubiera cumplido todas las expectativas de sus padres, las únicas que no había deseado realizar. Aquella mañana, cuando acompañó a su hijo menor -que ahora sabía, se llamaba Scorpius- a la estación, se dio a la tarea de buscar información sobre esta nueva faceta en su vida, así se entero que hacía quince años había embarazado a la menor de las Greengrass, nada menos que una muchacha de quince años. No supo que decir cuando un elfo domestico le dijo que el niño había muerto tres años antes y su esposa asesinada.
-Sí que soy el padre perfecto-Dijo irónicamente Draco mientras se tiraba en el suelo del anterior estudio de su padre -al parecer, ahora suyo-, se estiro y comenzó a tararear una canción de las brujas de Macbeth-Ni siquiera me gusta ese grupo, pero ya no sé nada de mí, de mi familia o si al menos tengo amigos...
"Claro que soy tu amigo, idiota" Recordó de pronto.
-Y él... ¿Dónde estará? -Se preguntó Draco mientras recordaba su último día antes de olvidarlo todo...31 de Julio de 1998.
Lunes 11 de Enero de 2016.
Scorpius en verdad estaba MUY molesto, pues aunque había sido notablemente ignorado durante la cena por Alan y había desaparecido al regresar a la sala común. Este de pronto lo había sacado de su cama a mitad de la noche y llevado a rastras por el castillo. El rubio se caía de sueño, hacía un frío de los mil demonios, no paraban de subir escaleras y recorrer pasadizos.
-Alan Smith, todo esto me está mareando, ¿Por qué no me dices que sucede de una buena vez? -Demandó el rubio Slytherin con cansancio. El moreno se detuvo en seco, miró hacía distintos lados antes de por fin darle la cara a Malfoy.
Se sorprendió, aquel chico lucia diferente a la persona indiferente y mordaz que había conocido en su selección hacia casi tres años, parecía tan...frágil, necesitado. Vamos, incluso estaba temblando, sus dientes tiritaban y se secaba las manos con insistencia sobre la túnica.
-Yo... creo que soy hijo de Harry Potter.



