¡Ayúdanos a mantener SlasHeaven con tus donaciones!

Si te gustan los originales, regístrate aquí para recibir alertas de actualización



¡Recomienda la historia a un amigo!
- Tamaño de texto +
Notas de la historia:
Un corto one shot, para dar señales de vida... Gracias por leer...
Notas del capítulo:
Espero les agrade la historia.Este fic no lo escribí yo, lo escribió Olivia Lupin, yo solo lo he tomado prestado para traducirlo. Él link a la historia original está en mi perfil.
Atraído




El último fin de semana de Hogsmeade del sexto año, Harry Potter regresó usando una banda de cuero trenzado alrededor de su muñeca.

Draco la notó de inmediato. Potter (junto con Granger y Weasley) entró en el Gran Salón para cenar. Por primera vez no estaba entre los dos amigos, sino que se había hecho a un lado. Como si estuviera solo.

Había un pequeño balanceo en su andar, una sutil sensualidad, y una sexualidad inherente en sus movimientos que eran nuevos, los ojos de Draco se estrecharon mientras seguía el progreso de Potter hacia la mesa de Gryffindor.

Potter no escuchaba la indudablemente aburrida conversación de sus compañeros, ambos sonrojados y con los ojos brillantes de manera coqueta. No, lo que fuera que Weasley y Granger estaban discutiendo, era algo que no incumbía a Potter, pero al parecer a éste no le molestaba. Caminó la longitud del Gran Salón, acercándose a las otras mesas más de lo usual, y justo cuando pasó la mesa de Slytherin, levantó su mano izquierda y la pasó por su cabello.

La muñequera de piel era muy visible: la banda era amplia, poco menos de 5cm de ancho, y estaba hecha de tres tiras de piel individuales que habían sido trenzadas. Se cerraba con un broche, y el metal brilló ligeramente al atrapar la luz. Era nueva, obviamente – el cuero estaba rígido y brillante, la banda tenía una forma circular muy definida y sobresalía de la muñeca que rodeaba, parecía más un brazalete que otra cosa.

Femenino intentó decirse Draco a sí mismo, pretendiendo que lo que sentía era un ligero disgusto, pero incluso él no pudo ignorar la súbita sensación de sensualidad que le recorrió el cuerpo.

Cuero.

Harry Potter tenía una muñequera de cuero.

Con el progreso de la cena, Draco se encontró con que sus ojos se desviaban continuamente hacia la mesa de Gryffindor, intentando ver el brazalete una vez más.

Esa noche, Draco lo vio en sus sueños.



~~~~

Draco bloqueó la voz del Profesor Binns y mantuvo su vista concentrada en el brazo izquierdo de Potter. El cuero apenas era visible por debajo de la túnica de Potter, pero definitivamente estaba ahí.

Lo usaba todo el tiempo, Draco estaba convencido de ello. En solo una semana, se había suavizado un poco, el brillo estaba empezando a opacarse, el rígido círculo que había formado originalmente ahora estaba más relajado. Incluso estaba un poco mas oscuro; Draco lo había notado en Pociones, cuando el otro chico había levantado un poco las mangas de su túnica para poder cortar las hojas de mandrágora.

Entre más se usara, la piel se volvería más suave y exquisita, Draco lo sabía.

Se preguntó si Harry lo usaba en la regadera, y cuando esa visión surgió en su cabeza – la de un Harry Potter gloriosamente desnudo, agua y espuma recorriendo su cuerpo, las manos enterradas en su propio cabello húmedo, usando solo esa banda de piel en una muñeca – Draco se excitó.

Otra vez.


~~~~


Mas tarde esa noche, justo como cada noche desde que había visto a Potter usando esa trenza de cuero alrededor de su muñeca, Draco se masturbó y lo hizo con fantasías en las que no era su mano sino la de Potter la que rodeaba su miembro.

Había veces en que estaba tan excitado que se corría casi al instante, en pulsos desesperados y calientes derramándose en su mano mientras dejaba que la imagen de esa banda trenzada apareciera en su mente, pero hoy tenía más control.

Se tomó su tiempo, prolongando el proceso todo lo que pudo, excitándose poco a poco, acariciándose lentamente por largos y titubeantes minutos, para llegar casi al borde y regresar… repitiendo el ciclo con urgencia y al mismo tiempo restringiéndose… reteniendo su clímax. Se imaginó la mano del otro chico, bronceada con sus dedos fuertes y capaces, con uñas ligeramente descuidadas, apretados fuertemente alrededor de su miembro, acariciando firmemente, deteniéndose en la cabeza para juguetear y expandir el liquido pre-seminal, acariciando la corona antes de deslizarse hacia abajo, para juguetear con sus testículos... sus ojos se cerraron y deslizó sus dedos aún más abajo, a la piel sensible detrás del escroto, y cuando la cinta de su reloj rozó su piel, gimió suavemente, imaginando que era la banda de cuero, no de su reloj sino la trenzada que se enroscaba alrededor de la muñeca de Potter, la muñeca de Harry... de Harry... y se corrió.


~~~~


El siguiente fin de semana, hubo un festival improvisado de Quidditch, una especie de juego que se extendió todo el día, donde los equipos cambiaban constantemente y nadie se molestaba en mantener un marcador.

El clima era glorioso, y casi toda la escuela asistió, más que nada para volar en círculos o para socializar en las gradas. Draco había estado ahí caso todo el día, pasando el tiempo y conversando con un montón de Slytherins y Ravenclaws, volando ocasionalmente y participando del picnic que había aparecido a la hora de la cena. Finalmente se cansó de todo el revuelo y regresaba a su dormitorio cuando de manera impulsiva giró hacia un lado y caminó por debajo de las gradas. Aún había mucha gente; la mayoría de los estudiantes mayores estaban evitando el estudio, y mientras pasaba bajo las gradas, pudo vislumbrar muchas piernas y pies sobre él.

De repente, justo frente a él apareció una mano, se estiró hacia un lado y se quedó quieta, como esperando algo, estirada de manera expectante. Draco se congeló, era la mano de Potter. La cinta de cuero la delató de inmediato, y cuando otra mano – la de un chico – apareció y entrelazó los dedos con los de Potter, Draco se sintió casi mareado ante la idea de que Potter estaba con alguien y él jamás lo supo. Se sintió irracionalmente traicionado.

Sin poder moverse, Draco observó cómo las dos manos se estrechaban y después jugueteaban entre ellas. Los celos amargos se revolvieron en su estómago, y muy a su pesar, se excitó cuando los dedos del amiguito de Potter se deslizaron de manera sugestiva hacia delante y hacia atrás sobre la palma del moreno, antes de que el dedo índice se deslizara hacia abajo, entre la trenza de cuero y la piel de su muñeca.

Una ira cegadora e irracional recorrió a Draco, ira de que alguien más tuviera derecho a tocar la banda de cuero, que pudiera jugar con ella y acariciar a Potter, que tuviera cualquier derecho de reclamar a Potter, de conocer a Potter de una manera que Draco quería y no podía, y la bilis se levantó en su garganta mientras se preguntaba si la banda de cuero había sido un regalo del chico cuya mano reclamaba con tanta confianza la de Potter. La idea de que esa pieza de cuero pudiera ser un regalo para Potter no fue bien recibida.

Los celos crecieron mientras el dedo continuó empujando lentamente, de manera sugestiva, hacia dentro y hacia fuera de la banda, y cuando la mano de Harry giró, los dedos haciéndose para atrás ofreciendo la muñeca mas abiertamente, Draco quiso desviar la mirada, pero no pudo hacerlo.

Estaba muy excitado, tanto que dolía, y la vista ante él lo estaba llevando al clímax mucho más rápido de lo que él jamás se había imaginado.

Draco bajó una mano y presionó su dolorosa erección, intentando aliviar la presión, y mientras lo hacía, la mano de Harry giró para tomar el dedo que había estado jugueteando con la cinta de cuero.

Draco observó en una agonía de excitación y envidia, como los dedos de Harry se cerraban alrededor del solitario dedo y empezaban a acariciarlo lentamente, haciendo mímica de una masturbación, acariciando la punta del dedo y encerrándola en un círculo antes de cerrarse nuevamente alrededor del dedo y volver a empezar.

La misma imagen que había sido el objeto de todas sus fantasías, se estaba desarrollando frente a él, y sin poder detenerse, Draco desabrochó sus pantalones e introdujo su mano. Sus ojos se cerraron brevemente ante el contacto de su mano con los nervios latentes de su miembro y se estremeció. Se correría en menos de medio minuto...

Echó un vistazo por encima de su hombro; no había nadie a la vista, pero no se arriesgaría. Sacó su mano de sus pantalones y tomó su varita, conjuró un hechizo de privacidad rápidamente y volvió a introducir la mano. Su miembro dio un respingo en su mano, la punta goteaba líquido pre-seminal y él gimió, contento de haber conjurado el hechizo de privacidad.

Cautivado por la vista frente a él, observó la mano de Harry con avidez, imitando cada movimiento, cada caricia de los dedos de Potter y cada apretón de su mano. Lo que Harry le hiciera a ese dedo, Draco lo hacía con su miembro, reviviendo su fantasía favorita una vez más, pero esta vez con el efecto increíblemente erótico de pretender que lo que él estaba sintiendo no era causado por él mismo, sino por la mano que tenía frente a él.

La que tenía la banda de cuero trenzado. La mano de Harry.

Tomó más de treinta segundos, pero no mucho mas.


~~~


Esa noche, a la hora de la cena, cada vez que Draco intentaba ver a Harry, no podía, porque cada vez que levantaba la mirada, los ojos del Gryffindor estaban fijos en Draco.

No fue hasta mucho después que Draco se preguntó porqué Harry había estado observándolo.


~~~~

Dos días antes de que el semestre concluyera, mucho después del toque de queda, en una de las noches más calientes del verano entrante, Draco vió a Harry Potter salir de un aula a oscuras. Se escondió de inmediato detrás de un tapiz bastante grande, deseoso de saber tanto como le fuera posible. Entre la obstrucción del tapiz y la escasa luz del corredor, no pudo ver mucho, pero parecía que Harry había estado en el aula por mucho tiempo, porque estaba parpadeando y tenía la mirada perdida. Recorrió su cabello con una mano en un intento vano de controlarlo, y se acomodó la faldilla de su camisa escolar, introduciéndola apresuradamente en sus pantalones. No se necesitó mucho esfuerzo mental para que Draco se diera cuenta de que estaba viendo a Harry después de un faje, probablemente con el chico de las gradas, y Draco se preguntó, por millonésima vez, con quién salía Harry, y porqué demonios, por primera vez, los rumores sobre el Chico que Vivió estaban tan escasos.

Mientras Draco observaba desde su escondite, Harry sacó la varita de su manga y cerró la puerta cuidadosamente. Furtivamente, vigilando por encima de su hombro, se aseguró de estar solo, se recargó contra la pared y sacó una larga tira de tela del bolsillo de su pantalón. Estaba en el lado opuesto a Draco, el tapiz y la iluminación oscurecieron su visión, pero era indudablemente una corbata de la escuela.

Al principio Draco pensó que el otro chico solo la guardaría antes de regresar a la torre de Gryffindor, pero no lo hizo, en vez de eso, Harry la enredó alrededor de su mano una y otra vez hasta que cubrió su puño y la levantó hacia su cara, pasándola sobre su boca. Después, en un gesto que fue tan increíblemente erótico que Draco sintió como se estremecía su miembro, Harry abrió la boca y mordió la corbata, el movimiento rápido y feroz. Retiró la corbata de su boca y acarició su mandíbula con ella, guiándola hacia un lado de su cuello y llevándola de regreso a su boca. Cerrando los ojos, Harry inhaló profundamente, y se alejó de la pared para empezar a caminar hacia el final del corredor, la corbata de seda aún enredada en su puño. Cuando pasó, Draco pudo ver mejor la corbata bajo la luz tenue del corredor.

Las líneas eran verdes y plateadas.


~~~~


Los siguientes dos días, cada vez que Draco veía a Harry, notaba que Harry ya lo estaba viendo a él, su mirada seria e inquebrantable.

Entre los momentos en que Draco estaba solo (cuando fantaseaba a menudo con Harry), y cuando ambos estaban en la cercanía (cuando levantaba la vista para encontrarse con la mirada de Harry sobre él) Draco se pasó los últimos días de escuela en un estado de constante excitación.


~~~~


Draco no soñaba a menudo, pero cuando lo hacía, todo ese largo verano, soñaba con muñequeras de cuero y corbatas Slytherin; con bocas abiertas y dedos provocadores, con cabellos oscuros y ojos intensos. Soñaba con dedos fuertes alrededor de su miembro adolorido, y con la dulce liberación.

La última noche, justo antes del regreso a clases, soñó con sus propios dedos, alrededor de un miembro que jamás había visto, y con la voz de Harry Potter, gritando el nombre de Draco.


~~~~


En la cena del tercer día del nuevo ciclo escolar, Draco notó que nuevamente Harry Potter lo estaba viendo. Sólo... mirándolo. No estaba enojado, no sonreía sarcástico, no estaba haciendo muecas sospechosas.

Solo estaba viéndolo.

Por décima vez consecutiva.

Sin mencionar las veces en que lo había descubierto en Pociones, Transformaciones, Herbología, y en los corredores entre clase y clase.

Hacía que Draco se excitara, constantemente.

Y por Merlín que Draco no necesitaba ayuda cuando se trataba de excitarse estando cerca de Potter. Debatiéndose entre una fascinación que rayaba en lo obsesivo y un inexplicable sentimiento de fastidio, Draco se dio cuenta de que estaba excitado otra vez.

Con sus ojos fijos en Draco, Harry levantó la mano y se acomodó el cabello, la banda de cuero claramente visible alrededor de su muñeca, incluso al otro lado del Salón.

Draco le devolvió la mirada, pensando que si Harry no dejaba de mirarlo en algún momento del futuro, entonces tendría que hacer algo al respecto.

Como decirle que dejara de mirar. O preguntarle qué demonios quería. O llevarlo a un aula desocupada y ser el responsable de poner de vuelta esa mirada perdida en la cara de Harry.

La última opción empezaba a ganar atractivo.

- Entonces, ¿Planeas sacar a Potter de su miseria en algún momento del futuro?.

Draco retiró la vista de Harry Potter y giró la cabeza para fijar sus ojos en Blaise Zabini.

- ¿Qué quieres decir?

El otro chico resopló y estiró una mano para alcanzar el pan.

– Quiero decir que Potter prácticamente babea cada vez que te ve. Y te observa todo el tiempo. Es peor este año que la primavera pasada. – Lanzó una mirada especulativa hacia la mesa de Gryffindor antes de volver a ver a Draco.

– Si tú no lo quieres, estaría más que dispuesto a ofrecerle mis servicios – sonrió, - Igual que Chris Cullen el año pasado. Nunca pensé que Potter estaría interesado en un Slytherin, pero supongo que Chris tuvo suerte. Claro, puede ser que no llegue más allá de lo que llegó Chris, pero estoy dispuesto a intentarlo – sus ojos se posaron otra vez en el chico al otro lado del Salón, - Maldición, hasta me contentaría con lo que Chris tuvo.

- Y lo que obtuvo fue...

Blaise se encogió de hombros.

- Por lo que supe, no mucho. Un poco de manoseo, creo, pero sólo estuvo con Potter unas cuantas veces, justo al final del año. Si planeas botar a Potter, dímelo antes que a nadie más quieres? Me gustaría ser el primero en consolar al Chico de Oro – sus ojos adoptaron un brillo feroz mientras se posaban sobre Harry, - Tengo algunas ideas al respecto.

Las piezas se estaban acomodando tan rápido que Draco apenas pudo seguir el paso, pero lo logró. Ya se estaba levantando de su asiento; sus ojos se encontraron con los de Potter – y sí, esos ojos estaban fijos en los de Draco – y envió un mensaje silencioso, tan claro como pudo con la mitad de la mesa de Slytherin viéndolo.

El color del Gryffindor se elevó un poco pero sus ojos siguieron fijos a los de Draco, y cuando Draco volteó a ver la puerta de manera significativa y levantó una ceja, Harry asintió casi de manera imperceptible.

El triunfo recorrió feroz a Draco, y su miembro – estos días medio duro de manera constante – se endureció completamente de anticipación. Sus dedos se apretaron sobre el mantel de la mesa y giró para ver directamente a Blaise y decirle, de manera suave y clara:

- Lo tocas, y te destrozaré.

Sin esperar a que Blaise respondiera, giró y salió del Gran Salón.


~~~~

Estaba recargado en la pared del castillo a diez metros de distancia de las puertas del Gran Salón cuando Harry apareció diez minutos después. Draco que quedó quieto, los hombros paralelos a la fría piedra y una pierna doblada con el pie recargado en la pared, los pulgares enganchados en los bolsillos de su pantalón de manera casual, su postura relajada una completa contradicción con el sensual tumulto de emociones que lo recorría y que se concentraban en su miembro. Observó como se acercaba Harry, notando la gracia con la que el otro chico caminaba y el confiado movimiento de su cabeza cuando se encontró con los ojos de Draco.

Caminó directamente hacia Draco, deteniéndose solo cuando hubo llegado hasta casi tocar sus pies con los de Draco y éste asintió a manera de saludo. Se quedaron así, sin hablar, la tensión era prácticamente tangible, Draco dejó que sus ojos recorrieran deliberadamente el cuerpo de Harry deteniéndose en el bulto evidente en los pantalones del moreno.

Observó hambriento, su boca se hizo agua, y se forzó a regresar la mirada a los ojos del Gryffindor.

- ¿Porqué no me lo dijiste?.

Harry no pretendió no saber de qué estaba hablando Draco.

- Porque no pensé que los Malfoy se interesaran en los Gryffindor. Específicamente, yo no soñé, ni por un segundo, que tu estuvieras interesado en mí.

Los ojos de Draco se estrecharon, sospechosos.

- ¿Y qué hay de ti? ¿Estás interesado en mí? ¿O sólo en tontear con cualquier Slytherin que ponga las manos dentro de tus pantalones?

Harry levantó su mano izquierda y retiró el cabello de sus ojos para poder ver directamente los ojos de Draco.

- Oh vamos Malfoy, ¿Tú que crees?, ¿Después de seis años de tensión y fricción y cualquier otra cosa que le quieras llamar? Como si me fuera a molestar con alguien más.

Draco dejó que su atención se posara en la banda de cuero alrededor de la muñeca de Harry. Meses de sol, agua y uso eran evidentes. Se había encogido un poco y ahora estaba casi apretada, enlazada casi amorosamente alrededor de la muñeca bronceada, el cuero se veía oscuro y exquisito, suave como la mantequilla, y una de las cosas más atractivas que Draco jamás hubiera visto.

Ignorando la pregunta de Harry, estiró una mano y tomó la muñeca del moreno, levantando el brazo para que la banda de cuero trenzado estuviera al nivel de sus ojos. Deslizó sus dedos alrededor de ésta, manejándola con su pulgar, acariciando el cuero y la piel bajo éste, se sintió suprema y profundamente satisfecho cuando Harry emitió un breve e involuntario gemido.

- Te molestaste con alguien la primavera pasada.

Harry se encogió de hombros.

- Sólo lo hice para saber si los Slytherin lo hacían con los Gryffindor.

La voz de Draco se mantuvo distante, pero su mano se apretó alrededor de la banda de cuero.

-¿Él te dio esto?

Los ojos de Harry se abrieron de inmediato y se fijaron en los de Draco.

- No, yo la compré, es mía. – Se quedó callado por un segundo antes de añadir sonriente, - ¿Te puso celoso? ¿La idea de que lo hubiera hecho?

- Como no tienes idea – la voz de Draco era calmada, y miró directamente a los ojos de Harry , - Toda la escuela sabe que usas esto, odié la idea de que alguien más la hubiera comprado para ti. De que la hubieran puesto en tu muñeca, y que significara lo suficiente para que nunca te la quitaras.

Se alejó de la pared, con la muñeca de Harry aún en su mano, y con su otra mano tomó un puñado del cabello oscuro. Dio un tirón, sin delicadeza. Cuando Harry se movió, cuando sus ojos brillaron con plena conciencia y su cabeza se inclinó marcadamente hacia un lado, cuando la fuerte y limpia línea de su garganta fue, literalmente ofrecida a Draco, éste se detuvo. Los ojos de Harry aún estaban abiertos, sabios y conscientes, sosteniendo su mirada, Draco se adelantó lentamente.

Podía oler a Harry, podía sentir la calidez de su piel, y eso lo atrajo aún más, renunció al intento de mantener contacto visual. Se acercó hasta que su boca se encontró con la suave unión de cuello y mandíbula, acomodó su boca sobre la suave piel y succionó fuerte, casi mareado ante el hecho de que Harry ya respiraba con dificultad.

Levantó su cabeza, su propia respiración causándole un escalofrío, y espero hasta que su voz pudo sonar normal.

-Deberíamos... hablar.

Los ojos de Harry se abrieron; la audaz claridad de antes se había reducido y ahora era borrosa, pero su voz fue tranquila.

-Nueve treinta, en el Campo de Quidditch.

Antes de que Draco pudiera decir algo más., Harry abrió de un tirón el cuello de la camisa de Draco y se inclinó, con su boca abierta. Posando sus labios suavemente contra la clavícula sobresaliente, lo besó, acariciando suavemente con su lengua y cosquilleando el hueso. Cuando hizo sus caderas hacia delante, llevando el bulto caliente de su erección en contacto con la de Draco, éste dejó salir un siseo.

-Joder.

Harry se retiró, pero su mano se quedó en el cuello de Draco.

- Nueve treinta. Hablaremos primero, después... otras cosas – Perforó a Draco con una intensa mirada, - Y Malfoy... Draco… cualquier cosa es justa. Cualquier cosa que desees, pero tiene que ser recíproca.

Los ojos de Draco se estrecharon sospechosos.

- ¿Acaso alguna vez ha sido diferente con nosotros?

- No, sólo me estaba asegurando. Nueve treinta.

- Oh, estaré ahí. No te preocupes.


~~~~

Draco llegó al desayuno la mañana siguiente con la cabeza algo ligera debido a la falta de sueño, y sintiéndose completamente satisfecho. Dejó que su mente repasara algunos momentos de la noche que acababa de pasar y volteó a ver hacia la mesa de Gryffindor justo a tiempo para ver cómo Harry, recién bañado, se abría espacio entre Finnegan y Weasley para tomar una tostada.

Recorrió su cabello aún húmedo con sus dedos, y esbozó una pequeña sonrisa.

En algún momento del día, seguramente durante la clase doble de Transformaciones por la tarde, la falta de sueño le iba a cobrar factura, y él sucumbiría, pero tendría que aceptar cualquier castigo que McGonagall le impusiera. Con suerte, Harry también caería y ella sería menos severa con Harry; si así era, Draco pensó, entonces también se comportaría de esa manera con Draco. Generalmente, ella era muy justa.

Levantó la mirada, está vez los esperaba, y los encontró, los ojos de Harry enfocados directamente en los suyos. Levantó su vaso con jugo de naranja en un brindis definitivo y casual. Harry sostenía un tenedor en su mano derecha, pero levantó su propio vaso con la mano izquierda y devolvió el gesto. Draco dejó que su vista se posara en el brazo izquierdo de Harry, ahí donde la túnica cubría la muñeca, y sintió un repentino tirón en su entrepierna.

Dejó que su mente regresara a la noche anterior, a el momento después de horas de conversación. La conversación en sí, había sido grandiosa: abierta pero cuidadosa, interrumpida con caricias constantes que ninguno de los dos podía evitar. Finalmente, Harry había abandonado las palabras para sentarse sobre los muslos de Draco, sus piernas rodeando las caderas del rubio y su entrepierna en íntimo contacto con la del otro chico. Sus labios se encontraron frenéticos, con pasión desesperada, los besos quemaban, y se restregaron el uno con el otro, los movimientos firmes, rítmicos, se corrieron al mismo tiempo.

Después de la urgencia, -la necesidad casi violenta- de esa primera vez, pasaron largas horas conociéndose el uno al otro, y Draco sintió un ligero sonrojo sobre su piel al recordar una vez más; su voz baja, confesando cada fantasía que había tenido, viendo a través de sus ojos entrecerrados, como Harry las hacía realidad, tocando y acariciando y haciendo cada cosa que Draco describía, todo con esas gloriosas manos, una muñeca luciendo esa trenza de cuero tan distintiva. Cuando Draco por fin se corrió, el orgasmo lo dejó débil y con la mente nublada.

Después de que se recuperó, Harry le susurró al oído, con suaves murmullos, detalladas descripciones de las imágenes que lo habían mantenido a él despierto todo el verano, Draco recordó las palabras de Harry con un sentimiento de orgullo. Al principio esas palabras habían sido dichas de manera dubitativa, pero después se habían apresurado, casi tartamudeando al hablar tan rápido, seguidas de gemidos desesperados y gritos cuando Draco utilizó su boca para llevarlo al clímax, sus labios y lengua recreando fielmente cada palabra que el otro chico enunciaba.

Satisfechos, se quedaron sobre el pasto, curvándose instintivamente el uno sobre el otro, y tranquilizando el uno al otro con frases a medias y manos temblorosas.

Habían hablado nuevamente, durante las horas siguientes, y repentinamente Harry empujo a Draco de espaldas sobre el pasto y dijo simplemente:

– Permíteme.

Rodeó las muñecas de Draco con sus manos y las aseguró a cada lado de sus caderas, inclinándose para tomarlo, casi erecto otra vez, en su boca. Draco se retorció en el suelo, sus piernas abriéndose más con deseo, casi sin aliento y loco ante las sensaciones, su mente hecha pedazos y el nombre de Harry en sus labios mientras se corría. Aún temblando, aún respirando entrecortadamente, se ocupó de su compañero, embriagado con deseo y ansioso por devolverlo.

Habían hablado otra vez, casi hasta el amanecer, cuando ambos decidieron, a regañadientes, que debían regresar al castillo. Y justo antes de separarse...

Draco levantó la vista otra vez, justo a tiempo para ver cómo Harry alcanzaba la jarra del jugo. La manga izquierda de su túnica se deslizó, exponiendo su muñeca, y la garganta de Draco se cerró ante la vista.

Había una pálida franja de piel ahí, contrastando claramente con la piel bronceada, el lugar que había estado oculto del sol y el clima todo el verano por la trenza de cuero, un lugar ahora expuesto y desnudo.

Observó - una satisfacción visceral estableciéndose en su interior – las expresiones sorprendidas, de los compañeros suspicaces de Harry al notar la ausencia de la cinta, y sintió que una ligera sonrisa se formaba en su cara en respuesta a la sonrisa privada de Harry mientras éste se rehusaba a contestarles.

Todos lo sabrían muy pronto.

Draco se sirvió más té y bebió. Bajo su propia manga estaba la cinta, descansando seguramente sobre su piel, aún húmeda por la ducha.

Jamás la removería.



~ fin
Notas finales:
Gracias por leer, los reviews son bien recibidos...
Debes INICIAR SESIÓN (login) o (registro) para poner un comentario.
Noticias
Recopilación Agosto 2010 Concurso Harry Potter




La comunidad harryawards convoca un concurso de fanficction con motivo del cumpleaños de Harry. Las bases del concurso las podéis encontrar aquí:

--Administrador en 21/05/10 - 03:24 am